sábado, 29 de octubre de 2011

La primera vez que...

Hay muchas cosas que nunca nos han ocurrido ni creemos que nos vayan a ocurrir, como enamorarnos dos veces de la misma persona. Cuando la relación terminó años ha, cuando se hizo el duelo y el recuerdo ya no te hace reír ni llorar, el amor se puede dar por terminado y puedes ver a aquella mujer sin los adornos que le pusiste al enamorarte, desnuda, con sus defectos y sus virtudes. Entonces puedes llegar a pensar qué locura de vida habría sido aquella, que aunque quede el cariño nada mejor pudo ocurrir que una separación, o que tal vez habría sido bonito en otras circunstancias, pero hasta esto se piensa sin énfasis ni nostalgia alguna.  El deseo desaparece, de todo fuego no quedan ni las cenizas y si alguna vez se te ocurre pensar si podrías enamorarte otra vez de ella, se te arruga la nariz: o se ha convertido en algo así como tu hermana o en alguien indeseable que no quieres a tu lado ni en pintura. Sea como sea, se te arruga la nariz solo de pensarlo.

Aunque la conocí cuando ya tenía años y experiencia suficientes como para creer saberlo todo, ella fue la primera que me hizo notar partes de mi cuerpo que creía insensibles, la primera para la que no busqué puente que borrase sus besos de mis labios, la primera que me ocupé de olvidar paso a paso, duelo a duelo, hasta que se fue volviendo un recuerdo sin pena ni gloria, la primera con la que compartí unas emociones de tal intensidad que la relación no podía durar sin quemarse más de un puñado de semanas. Pero lo más importante y curioso a la vez es que ella fue la primera de la que pude enamorarme años más tarde con la misma intensidad que la primera vez, la primera a la que tuve que hacerle un segundo duelo. Y como no hay dos sin tres, quién sabe si dentro de unos años volverá a llamar a mi puerta y yo, olvidada qué me habré creído de ella, volveré a sentir la misma pasión otra vez, a amarla con la misma fuerza y a llorarla con la misma pena un puñado de semanas más tarde. No me aterra el pensarlo, aunque quizás debiera.

P.S. Y ahora que lo pienso ¿quién dijo que es necesario pasar el duelo sin usar puentes y que así es cuando la historia se olvida y se entierra para siempre? Mira por dónde, para una vez que no puenteé...

16 comentarios:

Jirafas en Gerundio dijo...

Aquí se cocinan dulces y pastas? Es para preparar mi pedido para Navidad. :)

Juli Gan dijo...

Hola, sor ella. ¿Enamorarse dos veces de la misma persona? Pues sí que es poco frecuente....O, nada.

sor ella dijo...

Bueno, bueno, buenooooo, ¿cómo tú, Sor Gerundia, a estas tempranas horas despierta? ¿Acaso no recuerdas que aquí no se rezan maitines?

Respondo a tu pregunta: Aquí se cocina de todo y ahora que me despiertas, ostras, algo huele a chamusquina!

Castos besos

sor ella dijo...

Juli, es cero frecuente, pero heme aquí purgando mis culpas de lo infrecuente e inusual... ayyyy.

Un abrazo!

Sra. Castafiore dijo...

Pregunta a la jardinera del convento en el que enclaustrado te has, te dirá que no son tan infrecuentes los rebrotes.

La suore Castafiore.

chris dijo...

Lo bueno de vivir en un convento es que siempre hay un lugar de paz dentro de él, un claustro precioso en el que refugiarte y recorrerlo sola o acompañada.

Un abrazo!

Marcela dijo...

A mí, los conventos siempre me produjeron un insana curiosidad, de ahí que mi slogan favorito sea el de "También las monjitas se acuestan juntitas". Además, he de decirte sorella que tu nombre me recuerda al concepto de "sororidad" que acuñó la gran feminista Marcela Lagarde, que significa el bienestar entre mujeres, la solidaridad entre nosotras, vamos el estar como en casa cuando se está con mujeres (sería el paralelo a la fraternidad masculina). Así que entro en tu convento con ganas de levantar faldas, de meterme en los rincones y de disfrutar de la sororidad que siempre he sentido contigo.

cereza dijo...

La vida es una sor presa continua. Si en otro tiempo no funcionó, pero se ha reavivado el sentimiento, habrá que vivirlo, no?
Besos

maikix dijo...

Pues me cuelo en el convento, Sorella.
Y a mí que, más que a clausura, Sorella me suena a varietés, a cabaret, a espectáculo con cierta sordidez...?

Está muy manido, pero yo no digo nunca "de este agua no beberé".

Besos

mam dijo...

A mi me sigue gustando más sor ron o sor rita, eso si, con la pronunciación de nuestra tierra jajajajjaja.

Me gustan los conventos, siempre me han trasmitido paz (aunque las monjas me daban hasta miedo) seguro que hay también un patio precioso lleno de flores y con unos banquitos para sentarnos mientras nos echamos unos cigarrillos.

besos sor

sor ella dijo...

* Suore Castafiore. Díjome la jardinera que no son frecuentes pero haberlos haylos. Deduzco que conoces los rebrotes :)

* Chris, hay paz, y después gloria :) Un beso.

* Marcela, cuando pensé en sor pensé en sororidad, de ahí que por derecho propio perteneces al convento y me alegro de recibirte en mi celda. Gracias! Un abrazo

* Cereza, por supuesto que hay que vivir lo que toca, sobre todo si es precioso. Besos!

* Bienvenida, maikix! jajajaja, me hace gracia a lo que te suena la palabra sorella. Espectáculo no te digo que no, pero nada sórdido :) Yo tampoco digo de este agua no beberé, ya cada vez lo decía menos y ahora me echo el pespunte en la boca jajaja

* Mam, con todas sus letras: zor rita o zor ron? jajajajajajajaja. Así tendría que ser pero de momento soy una simple zor ella. Un besito

SimpleDay dijo...

Qué agradable Sororidad me encuentro en este convento! LOL
Pues nada, lo de enamorarme dos veces me suena conocido... o sea, he oído de eso... así que solo puedo escribir "..."
Un saludo,

Kika Fumero dijo...

Pero "enamorada enamorada" la segunda vez también?? Una vez me pasó, sí, pero la historia había quedado inconclusa y no se había cerrado. Así que años más tarde la retomamos. De todas formas, el amor fuerte lo reconozco en la primera parte. El duelo, por desgracia, me tocó vivirlo por duplicado...

Me gustan los conventos y las sores. Yo me quedo para ayudar a Marcela a levantar faldas ;-) Y para compartir con todas la sororidad y unas cuantas charlas en ese maravilloso claustro.

Un abrazo, sor ella!

dintel dijo...

Vaya!!!

sor ella dijo...

* Hola, SimpleDay! Me alegra que encuentres sororidad en el convento jajajaa. Eso que dices para mí eran también cosas que les pasan a los/las demás. Un beso!

* Kika, la segunda muchísimo más por ambas partes.
Ya estáis aquí tres levantafaldas y lo que nos hacen falta son cocineras!jajajaja Para las charlas siempre hay tiempo y disponibilidad. Un beso.

tortuguita dijo...

Hola, Sor ella,

he disfrutado de estos largos minutos de lectura. Ay! Qué gusto, oye, eso de leer un blog de cabo a rabo! Es como un libro chiquitito, refrescante, que deja buen sabor de boca...

Muchas gracias por ello, a partir de ahora seguiré de cerca, con su permiso, los devenires del convento.

Un casto abrazo tortuguil