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lunes, 16 de enero de 2012

El sueño del fauno triste

Esta mañana desperté con el cuerpo dolorido como de haber estado en tensión mientras dormía. En mi memoria estaban las últimas imágenes de un sueño que, sin llegar al grado de pesadilla, me había provocado mucha inquietud. Después de despertar y durante un buen rato ha seguido esa sensación de inquietud mezclada con otra de principio de liberación, la de un sentimiento inútil. Sin embargo no consigo encontrarle ninguna interpretación a ese extraño sueño.


El sueño del fauno triste


Estoy de visita en una casa en donde hay una mujer, su hija y el hijo de esta última, un niño de unos seis años. Preparan alegremente un viaje en avión para los tres.

Camino por la acera de una calle. Paso junto a una plaza o parque infantil. Sentado en el suelo y tomando puñados de tierra hay un hombre feo, pequeño y contrahecho, con aspecto de fauno triste. Tiene vendadas las puntas de los dedos de ambas manos. El hombre se levanta y me sigue discretamente hasta que yo llego a una plaza grande y ahí ocurre algo desagradable que no recuerdo.

Me entero de que el hombre con aspecto de fauno es el único hijo de la mayor de las mujeres, que en su día fue rica y a la que le quitaron ese hijo al nacer, al ver que era deforme, y se lo sustituyeron por otro sano. La mujer y su hija no conocían ese hecho y trataban con un cierto desprecio al hombre-fauno, que era un artista y además era el maestro del niño en la escuela. Él si sabe que lo cambiaron por otro.

Vuelvo a vivir la escena de pasear por la acera de una calle, de ver al hombre sentado en el parque trajinando en la tierra con sus dedos vendados. Me sigue y yo recuerdo que eso ya lo he vivido anteriormente. Sé que cuando llegue a la plaza grande va a pasar algo desagradable y, para evitarlo, hago algo distinto de lo que hice la vez anterior, a pesar de que sé que de todas formas va a ocurrir porque todo está grabado como una película.

Suena el despertador